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Gravedad de Poncho Cuarón o, ¿Por qué sigue siendo relevante ir al cine?

Carlos Valencia

Egresado de la Facultad de Economía

Universidad Autonoma de Baja California

Gravedad de Poncho Cuarón o, ¿Por qué sigue siendo relevante ir al cine?

No es el particular estilo de quien escribe estas lineas, el hacer reseñas y si es que hace reseñas, seguramente no son de películas, pero en ocasiones la realidad supera las expectativas, como también puede superar otras cosas. Yo sinceramente había pasado de lado ir a ver la película “Gravedad” de Alfonso Cuarón, simplemente por el sencillo hecho de que es raro que yo vaya a ver películas al cine. Desde la aparición de Netflix, las películas pirata y saber que con dedicarle unos buenos 20 minutos al buscador de Google puedes ver la película que te complaciera. La idea de asistir a un cine, las complicaciones que esto tiene como el estacionamiento, costo de la entrada, comida, piso pegajoso es muy tedioso para aquellos que sufrimos de una aguda agorafobia y que simplemente ya nos sentimos muy viejos y cansados del trabajo como para todavía invertir el poco tiempo libre que tenemos en una función de cine. La gente como yo, si le apetece ver una película prefería verla en casa. Los cines estaban a 4 minutos de volverse viejos y anticuados edificios, de convertirse en recuerdo de tiempos lejanos donde las personas pagaban dinero para sentarse en un cuarto con un concierto de desconocidos y escapar de sus problemas por un rato. Esta idea que yo tenía de los cines de convertirse en prontos vestigios fue retada y comprobada como equivocada por la película “Gravedad”, con toda sinceridad Cuarón y El Chivo Lubezki me han dejado sin argumentos.

El cine como anfiteatro de historias no se ha muerto, es algo que sigue más que vivo y relevante. Yo tenía una renuencia espantosa a la actividad de ir al cine, esto me había alejado de ver la película. “La veré en video”, pensaba, pero después de leer tantas críticas tan buenas y que dijeran que era imperativo verla en 3D, dije: “Bueno, le daremos una oportunidad”. No sé cuánto tiempo tenía yo sin visitar un cine, pero por lo visto era tanto que desconocía yo las reglas de civilidad y cómo es que funcionaban hoy, ¿Habrá que pasar por un lado?, ¿Me podré sentar donde yo quiera? ¿Dónde está el baño? ¿Las luces indican el camino? ¿Alcanzaré a ir al baño en medio de la película? entre más dudas que no vale la pena mencionar. Pero a fin de cuentas, después de hacer un par de preguntas, de haber pasado momentos incómodos y después de que me hayan dado unos lentes especiales para ver en 3D y no saber ni cómo usarlos (ya que no puedo removerme los lentes para ver en mi vida rutinaria) tuve que hacer un breve malabar entre mis lentes para vivir y los lentes para la película, en fin. Finalmente la película comenzó junto con la experiencia que viví en “Gravedad”, no quisiera echar a perder la película para aquellos que no la han visto y no sé qué tanto podré decir, dado que el tráiler de la película dice muy poco, si es que no dice nada. En mi caso particular, aparte de poder irme con algo de una película, (aprender algo crecer en ciertas cosas) el cine para mí es entretenimiento, una película por mucho que trate temas importantes y relevantes, sino logra entretenerte o divertirte, no trascenderá como una buena película. Mucha gente argumenta que el cine debe de tener una función social, cosa muy respetable por cierto, no me siento versado en el debate sobre el rol o función social del arte en la sociedad como para adentrarme en ese tema o dedicar media cuartilla al mismo. Pero para mí, un simple espectador de películas, que sabe lo que le gusta y lo que no, creo que las mismas no deben de perder su piso y saber que deben de divertir, de lo contrario cuando ves películas no más estás yendo a que te regañen. Alfonso Cuarón y el Chivo Lubezki lograron hacer que la visita al cine no sea solamente ir a que te cuenten una historia, sino que esta se vuelva una experiencia, y una muy cansada por cierto. La historia o idea de la película es bastante sencilla, dos astronautas arreglando un telescopio se topan con un accidente, siendo así despegados de la nave pasan a estar perdidos en el espacio, tratando de regresar a la misma y consecuentemente a la tierra, este solo hecho hace que se topen con una serie interminable de problemas, que con cada uno te convencen que hasta ahí llegó la cosa. El único lado flaco que le podría encontrar a la película es que precisamente no tiene una historia o guión sólido y estructurado, esto para nada se convierte en un problema. La película se basa exclusivamente en la manera en que se cuenta la historia y Cuarón tiene la habilidad de mantenerte al borde de tu asiento cada 5 minutos sin necesidad de recurrir a un guión. Los visuales por sí solos valen la pena, creo que nunca había visto una película tan estéticamente hermosa desde “Sueños de mi otro amigo” de Akira Kurosawa. Los visuales en una película no habían tenido la capacidad de sorprenderme e hipnotizado tanto, sin duda es obra del siempre contendiente y penta aspirante al Oscar, el Chivo Lubezki. Es de apreciar la atención a los detalles visuales que pone el Chivo en esta película. La primera escena, es una toma larga y bella de poco más de 10 minutos, capaz de dejarte sin mandíbula por la precisión ahí mismo y por engañarte haciéndote pensar que estás en el espacio. Muy al estilo de Cuarón, una sola toma larga y sin cortes. A la película no le hacen falta su par de estas escenas, mismas que logran hacerte sentir que estás inmerso en el drama de no poder respirar y batallando por sobrevivir y en momentos hasta hacerte creer que eres la astronauta. Había momentos en la película que la protagonista batallaba para respirar o no podía respirar y yo sin darme cuenta también estaba batallando para respirar, confundiéndome con la actriz. Sinceramente, para alguien que no tenía el gusto de ir al cine, me atrevo a decir que esta película me ha re enamorado de ir a ver películas en la pantalla grande. “Gravedad” demostró que ir al cine y ver las películas en pantalla grande es algo todavía relevante, es una actividad que vale la pena por sí sola. Poncho Cuarón y el Chivo Lubezki nos demuestran el por qué no sirve ver películas piratas o en Netflix. El cine sigue siendo una experiencia íntima, donde te sacuden de las cosas y problemas que tienes en tu vida cotidiana y te pueden hacer reír, llorar, sentir pánico a la par de un centenar de personas desconocidas. Definitivamente Gravedad es una oda y tributo a ir a ver películas en la pantalla grande.

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Archivado bajo 2013, Noviembre

¡Qué viva cristo rey!

por Oscar Manuel Jáuregui Rivas

Egresado de la Lic. en Historia

Facultad de Humanidades, UABC

La Guerra Cristera, conflicto militar desarrollado de 1927 a 1929 en México —principalmente en el Bajío— entre los laicos católicos y el gobierno de Plutarco Elías Calles, es el tema de la más reciente película de la casa cinematográfica NewLand Films, conocida por ser de tendencias católicas.

La película Cristiada (For Greater Glory, 2012), que se estrenó hace un par de semanas en las salas de cine de nuestro país, no ha causado el impacto esperado, las ventas en taquilla no han sido muy fructíferas y las críticas han sido duras, al considerar al filme como una representación desproporcionada del hecho histórico.

Se nos narra principalmente la historia de dos personajes durante el desarrollo del conflicto armado, uno es el general que comandaría las fuerzas cristeras: Enrique Gorostieta; y el otro es el beato mexicano José Sánchez del Río, quien fue un niño que fue denominado mártir al demostrar su fidelidad a Cristo durante su captura, tortura y hasta el momento de su muerte.

Para quien ve la película sin algún conocimiento sobre la Guerra Cristera, la trama podrá parecer emotiva, por compañerismo y amistad entre los personajes y la fidelidad hacía la religión católica que demuestran los cristeros. Sin embargo, al adentrarse más y más en la historia, uno va descubriendo que se desvía de lo que encontramos en los libros, ya que se muestran unos ejércitos cristeros que avanzan victoriosos en los campos de batalla cuando, durante los primeros meses, los cristeros peleaban en pequeñas gavillas atacando trenes y sorprendiendo a contingentes de federales de pocos hombres y con un éxito limitado.

Enrique Gorostieta fue quien le dio orden al ejército cristero y los organizó de una forma que pudieran competir de cuerpo con el ejército federal, con él al frente pudieron tener rescatar una guerra que al principio parecía completamente perdida por la falta de mando militar y material bélico. Gorostieta era un hombre de pocas convicciones religiosas que entró al conflicto movido por los 3,000 pesos en oro que le pagaban mensualmente y un seguro de vida que Liga de la Defensa de la Libertad Religiosa le ofreció a su familia.

La críticas se dirigen a la presentación de un Gorostieta muy comprometido con la causa cristera cuando en realidad no tenía una fuerte fe en la religión. Además, se sitúa a este gran general, interpretado por Andy García, en situaciones parecidas a aquellas en las que se desarrollan personajes de Mario Almada o Sylvester Stallone: Gorostieta logra matar a varios hombres con gran destreza y un revolver de sólo seis tiros. Las escenas de acción salen sobradas al más puro estilo de Hollywood, así como la crueldad que los federales ejercían sobre los cristeros que fue recíproca a lo largo del conflicto.

Plutarco Elías Calles no se parece a Rubén Blades.

Plutarco Elías Calles no se parece a Rubén Blades.

Cristiada,en resumen, es entretenida aunque por momentos se vuelve tediosa, dura poco más de dos horas y se distrae del conflicto con cuestiones ajenas él. Las intervenciones de Plutarco Elías Calles (por cierto el actor que lo interpreta, Rubén Blades, no se parece a él), son una mezcla de inglés con español, y muestran a un jefe de Estado carente de inteligencia y autoritario.

La calidad del filme es buena en cuanto la imagen y fotografía, sin embargo en él no se menciona con claridad por qué iniciaron las hostilidades; es evidente que faltó un asesoramiento histórico sobre el tema de la Guerra Cristera que estuviera colaborando de fondo en el guion de la película.

Así que la recomendación es verla si en realidad está interesado en el tema, o para un momento de convivencia familiar. En pocas palabras es buena si se quiere distraer un rato, mas no para encontrar una explicación histórica del conflicto cristero.

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Archivado bajo 2012, Mayo